
El Jazz y el swing, hacen de Sweet and Lowdown (1999), una película divertida y fácil de disfrutar. Esta película se ve y suena muy bien hasta el punto que es imposible no dejarse llevar por el entusiasmo y la melancolía de los treinta. Es el acompañamiento perfecto que envía y conecta a la audiencia con la época. La fascinación del director neoyorkino por el jazz se refleja en este drama-comedia-falso documental en donde conocemos al desordenado, detestable y predecible Emmet Ray, el segundo mejor guitarrista del mundo, tal como él se presenta. A pesar de su presencia e inmadurez, el mundo entero se enternece con el tocar de la guitarra de Emmet; he ahí cuando fluye su autenticidad, cuando se expresa y le muestra al mundo lo que tiene para ofrecer.
Pero Emmet Ray (Sean Penn) es detestable e irresponsable. Además de manejar a la perfección la guitarra, es experto en enterrar sus sentimientos, en no expresarse sino a través de su arte y quizás porque le tiene una inmensa fobia al amor, que le prohíbe expresarse totalmente, puede ser este el limitante que no lo deja ser el mejor guitarrista del mundo.
La actuación de Samantha Morton, la muda, bella e inocente chica de la que Emmet Ray se enamora, es perfecta e impredecible, haciéndonos recordar a personajes como el de la ciega en City Lights de Chaplin o en general de los personajes de las películas de cine mudo. La expresión de sus ojos, lo son todo. Samantha Morton interpreta a Hattie, quien es indiscutiblemente la mejor pareja para el irresponsable y odiado Emmet, ya que ella jamás le discute, no le hace preguntas y se conforma con lo que el guitarrista tiene para ofrecerle. Es una relación de un monólogo que se ve interrumpida por la femme fatale: Uma Thurman, quien tiene para ofrecerle a la película, el papel de diva que tanto adora Woody Allen.

La narrativa es como si se tratase de un documental -tal como en Zelig -y a partir de anécdotas de estudiosos del jazz y de la música en general, se recrean las imágenes de la vida del guitarrista. Sus andanzas, sus borracheras, sus ideas, su desenfreno, la incapacidad de enamorarse, su vida a partir de mitos en donde conocemos a lo que discutiblemente es “el mejor guitarrista del mundo”.
Levantarse después de cuatro días de fiesta y embriaguez en un lugar totalmente desconocido, nunca había sido tan divertido como cuando Sean Penn lo interpreta.
Banda Sonora:
Los treintas:
http://www.youtube.com/watch?v=o8qGa4Yh2qs&feature=PlayList&p=EA964B9E395FC880&index=5
(Por que Django Reinhart es el mejor guitarrista del mundo)
http://www.youtube.com/watch?v=mpO5xIltlyU&feature=PlayList&p=EA964B9E395FC880&index=8

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