Te recomiendo o no una película.

Jamás te la arruino.


'What I came to understand is that change is not a choice.'

viernes, 29 de enero de 2010

Avatar


WARNING: La película más taquillera de todos los tiempos dice algo de nosotros: nos entretenemos con lo más caro y poco nos importa la historia que nos cuenten con tal que hayan explosiones, unas gafas 3-d y razones ecológicas de fondo (porque está de moda).


Desde la primera escena ya lo sabes todo. Un hombre en silla de ruedas va a salvar el mundo X. ¿cómo? Con cuatro choco amigos, entre ellos ¡Sigourney Weaver! En medio de todo hay explosiones, villanos, paisajes y animales nunca antes vistos; vamos, yo sé que tú la viste.

Entonces debo confesar que la única sorpresa que me llevé, fue cuando entendí la definición de avatar. Un muñeco al estilo matrix, que es una mezcla entre lo humano y lo ¿extraterrestre? y que es el puente para comunicar la raza humana y una especia ¿alienígena? En realidad, cuando el personaje principal se levanta en el avatar es muy divertido por unos segundos, hasta cuando no entiendes qué está pasando con la música.

Los efectos especiales, al igual que en Titanic, son increíbles. Pero lo emocionante no va más allá de la sensación visual. El montaje es como el de una telenovela ecuatoriana. Las actuaciones son peores que las de Padres e Hijos y la música, en realidad no recuerdo nada de ella, solo pensar: “¿qué mierda está sonando?” El personaje principal es un fracasado que se parece a Ewan Mcgregor, quien ha memorizado a la fuerza sus diálogos y es tan caricaturesco como Aladino o John Smith; ahora, eso te pone a pensar: “Disney nos ha enseñado que en este momento, empiezan a cantar”, Y NO LO HACEN! No, nunca salen Timón, ni Pumba.


De los momentos inquietantes es cuando le pregunto a mi amigo que se estaba repitiendo la película: “cuánto falta?” y me responde: “alejo, acaba de empezar.” Y no soy de los que me rindo fácilmente; incluso recé para que el final fuera insólito y sabe qué, no lo fue. Fue lo mismo que Titanic, sabíamos que le barco se iba a hundir.


Ahora, si lo que quieres ver es una mezcla de Pocahontas con El Rey León en el futuro pero donde los personajes NO cantan, en donde un G.I. Joe es el villano y una Sigourney Weaver no es perseguida por aliens, esta es tu película.


Pero si para algo es bueno James Cameron, es para promocionar sus películas, para llenar las salas de cine y hacer que duren en cartelera un par de meses. Es decir, para hacer billete. Entonces seguramente, al igual que Titanic y el Señor de los Anillos, Avatar se va a ganar todos los premios Oscar que existen y por qué no, si tanta plata ha hecho, se los merece todos. Incluso al papel de mejor villano GI Joe.

Y la música, tan mala que no inspira ni salirse del cine.

Dónde quedó el dude que hizo T2? Se hundió con el Titanic, nada que hacer. Así de malo como este chiste, es la película.


http://www.youtube.com/watch?v=UTRaAnzmG00

Si te gusta el video de esta canción, te va a gustar avatar::

http://www.youtube.com/watch?v=3sc2C6ZWHCQ


http://www.youtube.com/watch?v=PUxqK4BWN1M

miércoles, 27 de enero de 2010

Dog Day Afternoon

WARNING: En esta película, hay siete cajeras cuyas aburridas vidas cambian cuando dos tipos entran a robar el banco en el que trabajan. !Es el evento del año y las siete cajeras, se vuelven famosas, por una tarde entera!

Basada en una historia real, Sonny (Pacino) junto con su extraño y poco elocuente amigo Sal llegan a atracar un banco. En el momento de entrar en la caja fuerte se dan cuenta que no hay dinero. Todo se empeora cuando a los diez minutos están rodeados por la policía, camarógrafos, fotógrafos, curiosos y vecinos. Entonces es cuando el atraco, se vuelve un secuestro.

Tal como dice el afiche de la película: tuvo que haber sido un asalto de diez minutos… a las doce horas era el evento más caliente en televisión…


Dog Day Afternoon (1975) es la esencia de una tragicomedia postmoderna en donde dos personajes alienados se ven enfrentados a lo ridículamente cotidiano mezclado con lo escalofriante de estar rodeado por centenares de policías y curiosos que han llegado al lugar de la escena de un robo.

En esta película vemos la transición de Sonny de convertirse en un héroe por burlarse de la autoridad, hasta el punto en que es abucheado cuando se conoce a fondo de quién es él realmente; todo a través de los hambrientos y sensacionalistas medios de comunicación que son quienes dan de comer al pueblo hambriento por este tipo de noticias.

Sonny es un soldado de Vietnam, por lo que es sagaz y capaz de cualquier locura. Se burla de todo el equipo policial que está detrás de la misión de rescatar a los secuestrados, razón por la cual es el fucking héroe de la tarde. Pero más adelante, el mundo se entera de que Sonny está casado con una mujer con la que tiene tres hijos y al mismo tiempo, está casado con un hombre, razón por la cual está robando el banco: para pagarle la operación de cambiarle de sexo. He aquí el elemento que hace que el héroe se convierta en una vergüenza y en un criminal. Es definitivamente, una película counter- culture de los 70s.


En cuanto a las actuaciones, las situaciones y las reacciones son tal reales como la vida misma. El director Sydney Lumet (12 Angry Men) dejó mucha improvisación para todos los actores, dejándolos así con la libertad de apropiarse aún más sus personajes.


Hay que aclarar que Sonny es un hombre bueno y que las siete cajeras, en su mayoría disfrutan de esos cinco minutos de fama, en los que sus nombres suenan en todos los noticiarios del país, que salen en televisión etc...


Un montaje inteligente y perspicaz que permite acompañar al personaje de Sony en su gloria, su miedo, dolor y vergüenza y que contrasta con la falta de música que hay en la película, no hay ningún segundo de música incidental; generar tensión sin el recurso musical es tarea de genios.

Demasiado recomendada.

Tráiler::
http://www.youtube.com/watch?v=RkhyMnKJ5Xo

de las mejores partes: se puede ver, no revela nada asombroso, es simplemente un momento glorioso:
http://www.youtube.com/watch?v=CYl9nNIoz8o

lunes, 25 de enero de 2010

Sweet And Lowdown

WARNING: Una oscura comedia, con un montaje teatral, excelente música y un par de actuaciones que conectan a la audiencia con una historia llena de nostalgia y desamor, una vieja fórmula de Woody Allen que sin duda alguna, le funciona a la perfección.



El Jazz y el swing, hacen de Sweet and Lowdown (1999), una película divertida y fácil de disfrutar. Esta película se ve y suena muy bien hasta el punto que es imposible no dejarse llevar por el entusiasmo y la melancolía de los treinta. Es el acompañamiento perfecto que envía y conecta a la audiencia con la época. La fascinación del director neoyorkino por el jazz se refleja en este drama-comedia-falso documental en donde conocemos al desordenado, detestable y predecible Emmet Ray, el segundo mejor guitarrista del mundo, tal como él se presenta. A pesar de su presencia e inmadurez, el mundo entero se enternece con el tocar de la guitarra de Emmet; he ahí cuando fluye su autenticidad, cuando se expresa y le muestra al mundo lo que tiene para ofrecer.

Pero Emmet Ray (Sean Penn) es detestable e irresponsable. Además de manejar a la perfección la guitarra, es experto en enterrar sus sentimientos, en no expresarse sino a través de su arte y quizás porque le tiene una inmensa fobia al amor, que le prohíbe expresarse totalmente, puede ser este el limitante que no lo deja ser el mejor guitarrista del mundo.

La actuación de Samantha Morton, la muda, bella e inocente chica de la que Emmet Ray se enamora, es perfecta e impredecible, haciéndonos recordar a personajes como el de la ciega en City Lights de Chaplin o en general de los personajes de las películas de cine mudo. La expresión de sus ojos, lo son todo. Samantha Morton interpreta a Hattie, quien es indiscutiblemente la mejor pareja para el irresponsable y odiado Emmet, ya que ella jamás le discute, no le hace preguntas y se conforma con lo que el guitarrista tiene para ofrecerle. Es una relación de un monólogo que se ve interrumpida por la femme fatale: Uma Thurman, quien tiene para ofrecerle a la película, el papel de diva que tanto adora Woody Allen.

La narrativa es como si se tratase de un documental -tal como en Zelig -y a partir de anécdotas de estudiosos del jazz y de la música en general, se recrean las imágenes de la vida del guitarrista. Sus andanzas, sus borracheras, sus ideas, su desenfreno, la incapacidad de enamorarse, su vida a partir de mitos en donde conocemos a lo que discutiblemente es “el mejor guitarrista del mundo”.

Levantarse después de cuatro días de fiesta y embriaguez en un lugar totalmente desconocido, nunca había sido tan divertido como cuando Sean Penn lo interpreta.

(Por que Django Reinhart es el mejor guitarrista del mundo)
http://www.youtube.com/watch?v=mpO5xIltlyU&feature=PlayList&p=EA964B9E395FC880&index=8

domingo, 24 de enero de 2010

Leaving Las Vegas

“You’re like an antidote that mixes with the liquor and keep me in balance.”


Warning: Para que estén seguros de lo que van a ver en esta película, tomar alcohol se conjuga con respirar aire. Y si Pretty Woman no cumplió con tus expectativas, o quizás quieres tomarte un receso de la abundante porquería hollywoodense que hay por ahí, no dudes dos veces en que Leaving Las Vegas, es para ti.



La voz de Sting nunca había sonado tan nostálgica (http://www.youtube.com/watch?v=QS1MgqJ7B3Y), el jazz de la noche nunca tan nocivo y definitivamente, Nicolas Cage jamás había sido tan bueno. Esta es la historia de un guionista hollywoodense, alcohólico y solitario que ha decidido dejar todo atrás –o en realidad no ha decidido, ha sido el todo lo que lo ha dejado a él atrás –y viaja a Las Vegas para “tomar hasta morir”, en sus propias palabras. La cosa se torna romántica, cuando una noche conoce a una prostituta que después de unos días lo invita a vivir en su casa.


Es la decadente vida de un alcohólico y una puta. El primero grita sin ser escuchado, y la segunda transmite su vergüenza a través de sus ojos. Un primer encuentro entre prostituta y alcohólico, nos recuerda al primer encuentro de la joven puta y del taxista en Taxi Driver. Y un segundo encuentro, lo menos romántico posible, lo más acido y anti-hollywoodense nos enfrenta con la increíble casualidad de este tipo de películas en donde no hay héroe ni villano y mucho menos un final que lo resuelve todo.


El personaje de Nicolas Cage y el de Elisabeth Shue hacen de esta película una “must see”. Increíble como con sólo una mirada, se puede uno involucrar con el personaje. Los conoces, los quieres y quizás, los lloras. Es el amor cuando se ofrecen lo que el otro necesita, y es perfecto, romántico, fugaz y agonizante. La perturbante ansiedad de estar hospedado en “The Hole You’re In” y no en “The Whole Year Inn”.


Además, una banda sonora increíble:::


La película, recomendada de aquí a la Luna.



"So, what are you doing here?"